Consultor de IA
Un consultor de IA que merezca la pena no empieza vendiéndote una herramienta. Empieza entendiendo cómo funciona tu negocio y, a partir de ahí, te dice dónde la inteligencia artificial tiene sentido y dónde es mejor no tocar nada. Esa diferencia —decidir antes de construir— es casi todo el trabajo.
Qué significa trabajar con un consultor de IA con criterio
El mercado está lleno de gente que vende IA como antes vendía otra cosa: con prisa, sin mirar el negocio y prometiendo que todo se arregla metiéndole un modelo encima. Trabajar con criterio es lo contrario. Significa mirar el negocio entero, distinguir lo que de verdad mejora con IA de lo que solo cambiaría de aspecto, y aceptar que muchas veces la respuesta correcta es «esto no lo automatices».
Un consultor con criterio no te llena de paneles bonitos para aparentar movimiento ni automatiza medio negocio «porque se puede». Si automatizas un proceso que estaba roto, acabas con el mismo desastre, pero más rápido y más caro. El criterio está precisamente en saber dónde empujar y dónde frenar.
Por qué empieza por entender el negocio
La IA es una palanca. Si la aplicas sobre algo que ya funciona, lo multiplica. Si la aplicas sobre algo que estaba mal, lo rompe antes. Por eso no se puede decidir nada serio sin entender primero cómo entran los clientes, quién hace qué, dónde se pierde tiempo, qué errores son caros y qué información circula por móviles, correos y conversaciones sueltas.
Solo cuando ese mapa está claro tiene sentido preguntarse qué parte depende de lenguaje, de documentos o de coordinación entre sistemas, que es donde la IA suele aportar de verdad. Antes de eso, cualquier propuesta es adivinar.
Por qué la herramienta se elige al final
Elegir la herramienta es la última decisión, no la primera. Muchas veces una automatización de procesos sencilla resuelve más que un modelo grande mal integrado, y a veces la mejor recomendación es no comprar nada todavía. La herramienta se selecciona cuando ya se sabe qué problema se está resolviendo, con qué datos y con qué nivel de supervisión; no al revés, y desde luego no en función de la moda de cada temporada.
La Auditoría: el punto de partida obligatorio
Antes de cualquier colaboración hay una Auditoría. No es opcional y no se la salta nadie, aunque ya tengas a una empresa montándote cosas de IA o hayas hecho un máster. La Auditoría analiza el negocio completo y determina dónde tiene sentido aplicar IA, dónde no, qué conviene hacer primero y qué procesos es mejor dejar como están.
De ahí sale un mapa de tu negocio —dónde sí, dónde no y en qué orden—, no un PDF de doscientas páginas generado con IA para impresionar. Si lo que necesitas resulta ser otra cosa, la Auditoría también sirve para descubrirlo. Tienes el detalle de qué estudia y qué incluye en la página de la Auditoría.
La consultoría mensual: cuando tiene sentido seguir
Cuando la Auditoría concluye que hay recorrido, puede empezar una consultoría mensual. No es un proyecto cerrado ni una lista de entregables decididos de antemano: trabajo como partner junto a tu equipo y vamos decidiendo juntos qué se automatiza y qué se deja en paz. No se trata de «meterle IA a todo», sino de tocar lo que de verdad mueve la aguja, en el orden que tiene sentido.
Qué hago junto al equipo
Me siento con tu equipo, entiendo cómo trabaja y acompaño cuando lanzáis algo, con un vídeo explicativo si hace falta. El seguimiento va por email o por un canal centralizado, sin reuniones de relleno. El trabajo se nota donde importa: en las horas que tu equipo deja de perder y en el dinero que dejas de tirar, no en un panel lleno de gráficas verdes.
Qué no hago
- No vendo herramientas que vais a pagar y no vais a abrir.
- No monto dashboards decorativos para aparentar que pasa algo.
- No automatizo medio negocio porque se pueda.
- No doy formación como servicio: para eso escribo una newsletter, y es gratis.
- No convoco reuniones semanales para justificar la factura.
- No entrego presentaciones interminables llenas de «sinergias».
Precio y permanencia de la consultoría mensual
La consultoría mensual cuesta desde 4.000 euros al mes más IVA si estás en España, con una permanencia mínima de seis meses. Siempre va después de la Auditoría, nunca antes: no doy presupuesto de la consultoría sin haber mirado primero el negocio, porque hacerlo sería inventar un número.
Cómo solicitar la Auditoría
Solo hay un camino para empezar, y es el formulario. Es la única vía de contacto. A partir de ahí te pido los datos para estudiar tu caso; si hay conflicto de intereses, te lo digo rápido, y si encaja, te doy fechas y el presupuesto de la Auditoría. El trabajo arranca cuando está abonada.
Si quieres aplicar IA en tu negocio,
Te explico qué hago y cómo trabajo: Aquí